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PPE y su gestión

El Libro Verde de la Comisión ha destacado que resulta necesario adaptar la gestión pesquera a las necesidades del sector de pequeña escala mediante “regímenes pesqueros diferenciados”: uno destinado a las flotas de gran escala y otro para “las flotas artesanales de las comunidades costeras, centrado en objetivos sociales”.

A fin de alcanzar la meta de la sostenibilidad ecológica, el Libro Verde propone la adopción de un enfoque de gestión pesquera basada en el otorgamiento de los derechos y orientada hacia los resultados, un planteamiento que empuje a las empresas pesqueras a un uso más eficiente de las inversiones y a la eliminación del exceso de capacidad. Se propone igualmente vincular el acceso a los recursos pesqueros a los resultados obtenidos: “los derechos, las responsabilidades y la obligación de rendir cuentas deben ser, obviamente, elementos inseparables: aquellos que ejercen su responsabilidad de forma correcta y efectiva deben ser quienes disfruten del acceso a las poblaciones de peces”.

Semejante abordaje tiene repercusiones de gran alcance para la pesca a pequeña escala, ya que la aplicación de enfoques basado en los derechos y la utilización de mecanismos de asignación basados en el mercado propuestas por la Comisión pueden provocar la concentración de la propiedad de los derechos de acceso, dejar al sector de pequeña escala fuera de juego y desencadenar nefastas consecuencias económicas y sociales.

La adopción de enfoques diferenciados exige que se toma en cuenta el contexto especifico, tanto local como regional. Con relación a esto, se necesita que se descentralicen a las responsabilidades de la gestión y la toma de decisiones a las esferas de poder regionales y locales, y que existe una mayor flexibilidad en los acuerdos de ordenación y acceso a los recursos. De la misma manera se necesita contar con estructuras y acuerdos institucionales que representen adecuadamente al sector artesanal. Todo ello supone un enorme desafío.

Para hacer frente a estos desafíos, no debe desdeñarse el importante papel que pueden desempeñar las subvenciones. Por una parte los pescadores necesitan capital para transformar sus prácticas insostenibles en sostenibles. Por otra parte, se impone invertir en formación y refuerzo de capacidades, así como en estructuras institucionales que respalden el desarrollo de las cadenas comerciales y los acuerdos de cogestión y que integren la ordenación y el desarrollo pesqueros en un contexto más amplio de regulación marítima y costera.

Resulta de extrema importancia prestar debida atención a las interacciones de la pesca artesanal con otros usos de la franja litoral, como los parques marinos, la pesca recreativa, el turismo, las plataformas petrolíferas y los parques eólicos offshore, las actividades extractivas, los vertidos, y otros muchos. Todas estas actividades inciden significativamente en la pesca a pequeña escala y en la sostenibilidad de las comunidades costeras.